Observatorio sobre la Integración de la Mujer en las Fuerzas Armadas
Objetivos, funciones y metodología de trabajo
Al igual que en el resto del mundo, en la Argentina las mujeres fueron admitidas tardíamente a las Fuerzas Armadas. Si bien la historia de la incorporación de las mujeres es bastante antigua, la institucionalización de su integración como miembros de la carrera militar data de la segunda mitad del siglo XX. El proceso de integración, a una institución tradicionalmente masculina y cuya tarea central, el combate, está culturalmente asociada al género masculino, no ha sido sin embargo un proceso parejo en todo el mundo. Aspectos socio culturales acompasaron la dinámica que siguieron los conflictos bélicos, orientando dicha institucionalización. Así, las principales potencias realizaron, durante las dos guerras mundiales una incorporación espasmódica de mujeres, cuyo proposito fue racionalizar los escasos recursos humanos aptos para el combate. En la posguerra la admisión fue restringida a los cuerpos profesionales y recién a mediados de los años ’70 egresa la primer promoción de mujeres de West Point. De modo que, una cierta coincidencia entre el avance del movimiento feminista y un conjunto de transformaciones en el mundo productivo que aumentaron la demanda de las mujeres en el mundo productivo y de servicios, explican la creciente formalización de la participación de las mujeres en las Fuerzas Armadas.(1)
Durante las últimas dos décadas, la cuestión de la inserción de las mujeres en las Fuerzas Armadas ha entrado, a la agenda de los gobiernos Norteamericano e Inglés, de la mano del problema más general de la integración de las minorías étnicas y religiosas a la milicia. Actualmente, el debate sobre la cuestión de género gira en países sistemáticamente involucrados en conflictos bélicos, en torno de las dificultades existentes en ampliar el número de puestos efectivos ocupados por mujeres. Pues, aún cuando se ha ido ampliado el número de cargos mixtos hasta llegar como en el caso de Inglaterra al 70%, sólo el 7% es ocupado efectivamente por mujeres. Las principales orientaciones de dicho debate son las siguientes:
- La redefinición de los estándares de selección física en la instancia de reclutamiento a efectos de reducir la discriminación de género centrándolos en las exigencias particulares de cada puesto.(2)
- El cambio de la fundamentación de la exclusión de las mujeres de los puestos de combate, de la cuestión de la aptitud física para el combate, a una supuesta incidencia negativa de las mujeres sobre los requerimientos morales que las unidades de combate exigen para mantener la cohesión en situaciones extremadamente duras.
La experiencia internacional y los alcances del debate sobre el tema resultan un antecedente valioso a considerar a la hora de abordar el proceso argentino de incorporación de mujeres a las Fuerzas Armadas. Aquí, emulando probablemente al movimiento mundial en relación con la cuestión de género, se comienza la admisión de mujeres cuando se crea en 1976 un Liceo Femenino Naval. Desde entonces, la participación de las mujeres se amplió gradualmente en ámbitos ya mixtos pero en mayor medida en los cuerpos profesionales y en el voluntariado, y en muchísima menor proporción en los cuerpos comando de la fuerza; lo que sucedió muy tardíamente. Actualmente, la tasa de retención y de graduación de mujeres de los institutos militares de formación de comandos es, por causas que deberán determinarse, muy baja. En tanto, el universo de mujeres en los escalafones profesionales y comando de oficiales y suboficiales es de: 5.6 % en el Ejercito, 5.8 % en la Armada y 11,9% en la Fuerza Aérea.(3)
La etapa actual de democratización de las Fuerzas Armadas, conlleva la evaluación y conducción del rumbo de la profesionalización militar de las mujeres. Para ello, es preciso determinar: cómo se ha transformado la institución militar para incorporar a las mujeres, y cómo las mujeres deben transformarse para adaptarse a la carrera militar. Así también, cuáles son los límites de ambas transformaciones en las actuales condiciones, considerando que las fuerzas armadas en el mundo occidental, prohiben la participación de las mujeres del combate en terreno.
Por eso, dos principios deben ser conjugados en la intervención sobre la regulación de la carrera militar de la mujer: uno de ellos, es el principio de la equidad, de la igualdad de oportunidades de acceso, capacitación y promoción de todos las personas sin distinción; el otro, es el principio de la defensa nacional que justifica la existencia de las Fuerzas Armadas.
Así, la creación de un observatorio sobre la inserción de las mujeres en la carrera militar, desde las instituciones de formación militar hasta la competencia y ascensos en los altos mandos, resulta de la necesidad de establecer el rumbo de sus trayectorias profesionales con vistas al mejor cumplimiento de las funciones de defensa nacional que un régimen democrático exige. El Observatorio será el organismo encargado de alcanzar las siguientes metas:
- definir políticas desde una perspectiva que atienda a la ecuanimidad, introduciendo en ellas los criterios de género compartidos por las mujeres que integran la fuerza;
- velar para que estas propendan a la profesionalización de las Fuerzas Armadas de acuerdo a los objetivos centrales asignados a ellas por el Estado Nacional.
De los Objetivos:
El objetivo general es realizar un seguimiento y evaluación de la inserción de la mujer en la carrera militar a efectos de instrumentar políticas que atiendan a una integración de las mujeres en las Fuerzas Armadas de la Argentina fundada en la equidad.
Son objetivos específicos:
- Evaluar los estándares de formación militar y su adecuación a la mujer en los institutos militares.
- Analizar las prácticas de segregación/integración actual de las mujeres en las distintas etapas de la formación militar.
- Determinar la interpretación y aplicación de la normativa vigente y sus efectos sobre la participación de las mujeres en institutos de formación y en las unidades militares.
- Definir las pautas de intervención política hacía la protección y mejoramiento del desempeño y promoción de las mujeres militares.
De las Funciones:
El observatorio tendrá dos funciones básicas: 1) el diagnóstico, dedicado a la producción y procesamiento de información reglamentaria, estadistica y cualitativa sobre la inserción de las mujeres en la profesión militar; 2) la intervención, orientado a la formulación de pautas para el diseño de políticas tendientes a la institucionalización de las garantías de protección de la igualdad de oportunidades de las mujeres en todo lo que concierne a su carrera profesional.
La necesidad de optimizar la eficacia de las acciones desarrolladas por el observatorio y la convicción de que la objetividad en la producción de información reside en el reconocimiento de los presupuestos básicos de los agentes involucrados, conllevará la articulación de ambas funciones. A tal efecto, todos los procedimientos de análisis serán tomados como un modo de pre-intervención en la cuestión. Reciprocamente, las modalidades de intervención en la problemática de la integración/segregación de las mujeres en las FFAA tendrán un componente de información y provisión de datos, o monitoreo.
Una tercer función del observatorio derivada de sus funciones básicas será la de convertirse en una instancia de articulación entre las mujeres que integran las FFAA y el Ministerio de Defensa. Ello será reforzado con la instrumentación de mecanismos institucionales de comunicación.
De la Metodología
El método operativo del Observatorio será la realización de visitas periódicas por parte de los responsables del mismo a las unidades militares y escuelas de formación militar donde se desempeñan mujeres. Con este procedimiento el relevamiento -mediante encuestas, entrevistas y focus group-, posibilitará la construcción de un vínculo efectivo entre el Ministerio de Defensa y las mujeres que integran la fuerza, pero fundamentalmente el conocimiento fehaciente de los mecanismos informales de segregación. Nos referimos, aquí a lo señalado en los objetivos, la importancia de establecer el modo en que los reglamentos y la normativa vigente, se interpretan y aplican.
El uso de datos estadísticos así como de información de archivos tanto nacional como internacional será también un insumo para el análisis y diseño de herramientas de gestión de la carrera militar de las mujeres. Algunos de los análisis que podrán realizarse, a partir de ello, serán: estudio de trayectorias, comparación de trayectorias según jerarquía y género, realización de proyecciones, comparación con la normativa y los estándares internacionales, etc.
Los resultados del primer año de trabajo fueron presentados sintéticamente en la primera edición de publicación “Equidad de género y defensa: una política en marcha” el 8 de marzo de 2007.
(1) Segal, M. W. “Women’s military roles cross-nationally: past, present, and future”, Gender and Society, 9(6):757-775.
(2) Cabe destacar que en ese contexto la existencia de estándares diferenciales para hombre y mujeres es visto como discriminatorio, para más información véase Woodward, R. & U. P. Winter. 2004. “Discourses of gender in the contemporary British Army”; Armed Forces and Society, 30(2):279-301.
(3) Conviene saber que estos porcentajes licuan la enorme disparidad que hay entre un abultado número de mujeres militares profesionales frente al escasísimo número de ellas incorporadas a los cuerpos comando.
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